Merlbourne, Australia .- ¡Sorpresa, todavía estoy viva!”, fueron las palabras con las que Noela Rukundo sorprendió a su esposo luego de que este despidiera a las personas del funeral al que asistieron para darle el pésame por la muerte de ella –según él- en un accidente vehicular.
La realidad era otra, una mucho más macabra y que involucraba directamente a quien fue su marido por una década: Balenga Kalala, quien hace un año contrató a un grupo de matones en Burundi para que secuestrase y matara a su compañera. Los sicarios, sin embargo,
no cumplieron con el contrato y la dejaron en libertad.La realidad era otra, una mucho más macabra y que involucraba directamente a quien fue su marido por una década: Balenga Kalala, quien hace un año contrató a un grupo de matones en Burundi para que secuestrase y matara a su compañera. Los sicarios, sin embargo,
Los hechos ocurrieron en Burundi, (África) hace un año, cuando el marido de Noela contrató al grupo de sicarios para que mataran a su esposa. Pero el asesinato no ocurrió como estaba planteado, y ella lo sorprendió en lo que era su propio funeral. Ahora, la mujer contó la experiencia al canal BBC y el increíble caso tuvo repercusión en el mundo entero.
Rukundo vive en Melbourne, Australia, pero tuvo que regresar a su África natal porque había fallecido su madrastra. Estaba muy triste y estresada. Un día, al anochecer, mientras descansaba en su hotel, sonó el teléfono. La llamaba desde su casa Balenga Kalala, su marido y padre de tres de sus ocho hijos.
"Dijo que había estado tratando de encontrarme todo el día", contó Noela. "Me preguntó: ¿Cómo está el tiempo? ¿Hace mucho calor? Y me dijo que saliera a la calle a tomar aire fresco", continuó la mujer, que sin dudarlo siguió su consejo.
"Cuando abrí la puerta un hombre me puso una pistola y me llevó hasta un auto que estaba esperando". Le cubrieron la cara y el vehículo se puso en marcha.
La metieron dentro de un lugar y la ataron a una silla. Entonces el jefe de la banda llamó al hombre: "Ya la tenemos" dijo. Puso el teléfono en altavoz para que ella escuchara la conversación. "Matala", soltó su marido. "Escuché su voz, era él. Sentí que mi cabeza iba a explotar", relató la mujer.
De golpe la buena mujer perdió el conocimiento. Cuando despertó, estaba en un edificio desconocido rodeada por sus secuestradores, quienes le explicaron que no iban a matarla porque conocían a su hermano. “Queremos que regreses, para que les digas a otras mujeres estúpidas qué pasó”, le dijeron.
Y llegó el día del funeral. Noela fue hasta su casa y se enfrentó al hombre cuando salía para acompañar a un grupo de personas que había ido a acompañarlo en ese momento. "Se quedó paralizado mirándome, asustado. Me tocó el hombro. Entonces dijo: ’Noela ¿eres tú? ’", relató la mujer. Y el hombre comenzó a gritar: "¡Lo siento por todo!". Ella lo denunció y la policía lo arrestó.
Fuente: La Prensa.-
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